MURO DE AGUAS
Historia
El pueblo primitivo de Muro de Aguas se encontraba en la colina alargada donde se encuentran los restos del castillo, posteriormente reutilizados en la Iglesia de Santa María. Dos largos muros paralelos encerraban la única calle con casas a ambos lados. La piedra del antiguo poblado se aprovechó para construir fajas de cultivo y nuevas casas en la situación actual de la población.
Desde la Edad Media se explotaban minas de pirita, mineral también llamado «cantalobos» en la zona.
El 12 de junio de 1369, Muro de Aguas y Entrambas Aguas se añadieron al Señorío de Cameros. En el catastro de 1751 a 1754 el municipio aparecía todavía ligado al Señorío de Cameros y reflejaba una población de noventa y cuatro vecinos cabezas de familia y dieciséis viudas. Tras la desaparición de los señoríos, en 1811, adquirió el título de villa exenta de la provincia de Soria, hasta la creación de la provincia de Logroño el 30 de noviembre de 1833.
Muro de Aguas siempre fue un municipio medio de unos 700 habitantes, pero a principios de siglo XX sufrió como otros municipios de la zona como Grávalos o Villarroya, una fuerte emigración a América por la falta de oportunidades en el campo. A pesar de ello la población se mantuvo alrededor de las 600 personas gracias a que muchos trabajaban en las fábricas textiles y de calzado. Con la desaparición de dichas fábricas en década de los 60 (muchas de ellas se trasladaron a Arnedo que estaba mejor comunicado), y la poca rentabilidad del campo en esta zona, se produjo uno de los mayores éxodos de la población (en proporción a la población del municipio) que han ocurrido en La Rioja.
Este hecho ha hecho que desde los años 80 en Muro de Aguas solo quede medio centenar de personas, que se han ido manteniendo hasta hoy, gracias a pequeñas industrias locales.
PERSONALIDADES
Leoncio Pérez Ramos (Muro de Aguas, 12 de septiembre de 1875 – Barbastro, 2 de agosto de 1936) fue un sacerdote español, martirizado en Barbastro durante la Guerra Civil Española y venerado como beato por la Iglesia Católica.
Nació en Muro de Aguas, en la provincia de Logroño, el 12 de septiembre de 1875, en el seno de una familia campesina. En 1889 ingresa como postulante en el seminario claretiano de Alagón. Continuó sus estudios en Cervera y Santo Domingo de la Calzada. Recibió la ordenación sacerdotal en Miranda de Ebro en 1901. En 1907, debido a su mala salud, se desempeñó como superior del asilo de Montserrat, donde residió hasta 1913, cuando se convirtió en tesorero en varios hogares claretianos.
El padre Leoncio era ecónomo del seminario de Barbastro cuando estalló la guerra civil. Fue detenido el 20 de julio de 1936 y fusilado la mañana del 2 de agosto en el cementerio de Barbastro. Junto con el padre Felipe de Jesús Munárriz Azcona y el padre Juan Díaz Nosti formó parte del primer grupo de claretianos que sufrieron el martirio. Esa noche, junto con ellos, fueron fusiladas otras 17 personas, entre sacerdotes diocesanos y laicos católicos. Sus cuerpos fueron arrojados a una fosa común.
Después de la guerra, los restos de los mártires fueron exhumados y hoy pueden ser venerados en la cripta de la casa museo de Barbastro.
La beatificación tuvo lugar en Roma, por Juan Pablo II, el 25 de octubre de 1992. La Iglesia Católica la recuerda el 2 de agosto.